Cristóbal Colón, “Joan Colom” y Jon Skolp

 

Mi admirado historiador Luis Ulloa [El pre-descubrimiento hispano-catalán de América en 1477 – Xristo-Ferens Colom, Fernando el Católico y la Cataluña española, París, 1928, pp. 126- 134] intenta  demostrar que el nombre de pila del descubridor de América  era Juan Bautista y no Cristóbal. El historiador peruano empieza señalando   que Colón firmaba en ocasiones como Xristo-Ferens. Xristo, en griego, equivale a “el ungido” y la voz latina ferens significa “el que lleva”, “el portador”. Y prosigue Ulloa: <<Pero la generalidad de los autores que se ha contentado con decir sobre este punto que Colom quiso hacer así resaltar su carácter de portador o propagador de la fe cristiana en el Nuevo  Mundo>>.

Recuerda también Ulloa que el cosmógrafo catalán Jaume Ferrer de Blanes, en  carta a Colón fechada en Burgos el  5 de agosto de 1495,   dice “ Y, cierto, en esto que diré no pienso errar, que el oficio que vos, Señor tenéis, vos pone en cuenta de apóstol y ambaxador de Dios, mandado por su divinal juizio a faser conocer su sancto nombre en partes de incógnita verdad”. De manera que, animado Luis Ulloa por las palabras de Jaume Ferrer de Blanes se atreve a escribir que: “En efecto, si Colom se dijo y acaso se creyó –como la creía Ferrer de Blanes- legado y embajador de Dios, es que su nombre le sugirió esta presunción, y lejos de que el vocablo Xristo.Ferens haya provenido de un concepto mesiánico, fue este concepto el que surgió del nombre del descubridor”. Y añade: <<Es que Colom  no se llamó  Cristóbal (traducción del italiano Cristoforo), como hasta hoy  se ha supuesto y como el genovismo sostiene, sino Juan Bautista. A su vez, Xristo-Ferens no es otra cosa que una simple equivalencia de ese nombre, de un dictado, una denominación de Juan Bautista. Fácil es verlo>>, dice Ulloa. Pues  yo no lo veo tan claro.

Así las cosas, Luis Ulloa, que también podía equivocarse, como todos los humanos,  ha servido de pretexto y de clavo ardiendo y al que se han agarrado algunos  investigadores contemporáneos, defensores de la catalanidad de Cristóbal Colón, que así  pueden “presentar” un  fantasmal descubridor  llamado Joan Colom, nombre que  no es difícil de localizar; mejor dicho, es muy abundante en los territorios que formaron  antigua Corona de Aragón, incluyendo el Principado de Cataluña.  Pero el tema no es tan sencillo como pretenden.

En cambio, sí es cierto que Colón era devoto de san Juan Bautista y así se refleja en el Libro de las Profecías, escrito por Colón con la colaboración de fray Gaspar Gorricio. Y también es verdad que a la isla de Boriquen, la actual Puerto Rico, el descubridor  la bautizó con el nombre de Juan Bautista. Sin embargo, teniendo muy presente que Colón navegó como corsario en barcos del Renato de Anjou, quien mantenía estrechas relaciones con la Orden del Hospital de San Juan Bautista de Jerusalén, entonces en la isla de Rodas [Lecoy de la Marche, Le roi René, sa vie, son administration, ses travaux artistiques et literariares, d’après les documents inédits des archives de France et d’Italie, París, 1875, vol. I, p. 529] prefiero pensar, y tengo todo el derecho a hacerlo, que Colón era devoto de san Juan Bautista porque había tenido estrechas relaciones con los Caballeros de la Orden del Hospital en los tiempos en que navegaba por el Mediterráneo oriental.

Abundando en el tema, Luis Ulloa concluye  que del estudio de las famosas siglas que forman la enigmática firma de Colón, la Y griega <<es muy posible que signifique Ysabel, que sería para indicar el verdadero nombre de pila de Colón: Juan Bautista, hijo de Ysabel y de Zacarías. El simbolismo entre religioso y onomástico de las siglas,  quedaría así completo>>.

 Para terminar con Luis Ulloa, el historiador que vino a España en busca del “Colón gallego” y se encontró con el “Colón catalán”, para desesperación de Benito Mussolini y los historiadores italianos, justo es decir que  los investigadores colombinos de Cataluña y de Baleares estamos en deuda con él.  Por otra parte, el planteamiento  de que el nombre de pila del descubridor era Juan Bautista y no Cristóbal, que no comparto en absoluto, llevó a Ulloa  a confundir a un famoso navegante noruego con el descubridor de América, como veremos más adelante. ¡Lástima¡

El problema de las devociones de Colón y el misterio de las siglas de su firma también ha sido estudiado por Alain Milhou [Colón y su mentalidad mesiánica en el ambiente franciscano español, Valladolid, 1983, pp.53-90] y señala que un santo aparece en primer plano: San Juan Bautista, ya que no sólo bautiza con su nombre la isla Boriquen: isla de San Juan Bautista –hoy Puerto Rico- sino que le dedica al Precursor, en el Libro de las Profecías, un poema titulado “Gozos de San Juan Bautista”. Respecto al significado de las siglas, Alain Milhou propone que la X es Xristoforus, la M sería María  y la Y griega Yoannes, referencia clara a San Juan Bautista, de quien Colón –según Milhou- era muy devoto.

Siguiendo con las interpretaciones de la firma de Colón, Simon Wiesenthal [Operación Nuevo Mundo – La misión secreta de Cristóbal Colón, Barcelona, 1976, pp. 120-121] propone que los partidarios de la ascendencia hebrea -entre los que me encuentro, lo cual  no significa que acepte totalmente sus  conclusiones en el caso que nos ocupa-   leen la Y como Yehova. Al mismo tiempo, Wiesenthal dice que el Xpo (Xristo) Ferens sólo figura en las cartas con el signo bet-hai, dirigidas a su hijo Diego. En las otras cartas –dice Wiesenthal- Colón firma debajo las siglas como El Almirante, para que su hijo pudiera mostrarlas a otras personas.

La verdad es que mi admirado Simon Wiesenthal se equivoca. Como mínimo, que yo sepa, Cristóbal Colón utilizó la firma Xpo Ferens en dos ocasiones. Así puede verse en el “Libramiento  a favor de Diego Rodríguez”, de 7 de septiembre de 1504; y en el “Libramiento a favor de Rodrigo Viscaíno y de Francisco Niño”, de 8 de septiembre de 1504 [ver Documentos Colombinos en la Casa de Alba, Madrid-Sevilla. 1987, pp. 74 y 75].

 En fin, puesto que son muchos los investigadores que han intentado descifrar y explicar el significado de las siglas de la firma de Colón, además de Ulloa, Milhou y Wiesenthal, yo también me he propuesto dar mi opinión sobre el tema. Mientras no se me demuestre lo contrario X M Y pueden significar,  ¿por qué no? XRISTOFOR MARINER YVIÇA. O lo que es lo mismo: “Cristóbal marinero de Ibiza”.   

 

EL NORUEGO JON SKOLP (JOHANNES SCOLVUS) Y CRISTÓBAL COLÓN

No hace falta repetir muchos detalles sobre el viaje que Colón  realizó a Islandia en 1477, “la Conexión Noruega de Colón”, pero sí recordarlo y aprovecho la ocasión para aportar nuevos datos que he encontrado recientemente. Explica  el historiador noruego J. Kr. Tornöe [Columbus in the Artic? And the Vineland literature, Oslo, 1965, pp. 57-68] que el rey Erik de Dinamarca estaba casado con una prima del príncipe Enrique el Navegante de Portugal y que gracias a  esta relación se estableció una cooperación entre las dos coronas para buscar una ruta hacia el oeste por el Atlántico Norte; es decir, hacia China y Asia. El rey portugués falleció en 1460 sin haber podido llevar a la práctica su política de expansión marítima, pero la continuaron Alfonso V de Portugal y el rey Christián I  de  Escandinavia. Ambos organizaron la expedición Pining-Porthost hacia 1470-1473 y nada se sabía de dicho viaje hasta que el Dr. Louis Bobé, en 1909, encontró una carta de Carsten Grip, alcalde de Kiel, al rey Christian III, en la cual se informa que la expedición de  Pining-Porthost se hizo a demandas del rey de Portugal. Según parece, el viaje hacia Groenlandia y el Ártico se inició hacia 1470/1471 y en él participó el navegante portugués Joao Vaz-Corte Real, que tuvo tres hijos también exploradores. La prueba de lo dicho es que Sofus Larsen ha encontrado su nombre en mapas antiguos en la tierra del Labrador. Y puesto que Joao Vaz-Corte Real estaba en Portugal en otoño de 1473, cabe deducir que el viaje de exploración a que me estoy refiriendo tuvo lugar entre los años 1470 y 1473.

Otro viaje es el de Jon Skolp a Islandia y Groenlandia, que se inició a finales de 1476 y en el cual participó Cristóbal Colón, como se ha dicho anteriormente. En carta de Martín Behaim al rey de Portugal, fechada el 14 de julio de 1493, se dice que el Duque de Moscú descubrió hace unos años la isla de Groenlandia, que solamente puede ser una referencia a Jon Skolp (latinizado como Johannes Scolvus), expedición de 1476, puesto que en documentos escritos en latín se habla de Johannes Scolvus ‘polonus’, en lugar de pilotus. Skolp sería así polaco y Groenlandia pertenecería a Rusia, todo por error al transcribir polaco en lugar de piloto, hecho que en su momento no fue detectado por Behaim. Pero algo  muy significativo es que en 1493 había una numerosa colonia

noruega en Groenlandia y que Skolp tenía allí su base.

Lo cierto es que J. Kr. Tornöe ha documentado a dos hermanos Skolp: Simon y Jon, casados con las hijas del rey Harald Gille, familia que vivía en la localidad de Halkjelsvisk Volda, a pocas millas al norte de la península de Stad, de donde zarpaban los barcos hacia las islas Faroer, Islandia y Groenlandia. Jon Skolp, pues, capitaneó la expedición de 1475 y queda claro que era escandinavo y no ruso.

Por otra parte, quiero poner de relieve que en un documento escrito en inglés y publicado por Nansen en 1575 [In  Northern Mists, vol, II, p. 130] se dice: <<In the north side of this pasaje, John Scolus [Scolvus], a pilot of Denmark, was in anno 1476>> (En las brumas del Norte: En la banda norte de este pasaje, John Scolus [Scolvus], un piloto de Dinamarca, estuvo en el año 1476). Es algo así como la certificación a lo dicho antes: hubo un piloto danés o noruego, lo mismo da porque tenían el mismo rey, y no hay que darle más vueltas.

Además, en el globo de Gemma Frisius y Gerhard Mercator, en 1537, también se muestra el estrecho  ‘Fretum trium fratrum’ que Johannes Scolvus atravesó en 1476. Hay otras fuentes que se refieren al viaje de Johannes Skolp y todos están de acuerdo en que tuvo lugar en 1476,  en el que sin duda participó nuestro Cristóbal Colón

En consecuencia, Luis Ulloa estaba muy equivocado: Jon Skolp, el Johannes Scolvus latinizado, era un navegante escandinavo, bien documentado, que no puede ser confundido con Cristóbal Colón. Y punto.

Para terminar, vamos a ver lo que escribió respecto a su padre Fernando Colón en Historia del Almirante [en Historia 16, edición de Luis Arranz, Madrid, 1984, p. 49]: <<... porque siendo su propio nombre Cristóbal, se supiese de auténtico, es a saber, de Cristo, por quien para la salud de aquellas gentes había de  ser enviado>>. No hay más que hablar.

Es lo que dice Edward H. Carr en ¿Qué es la historia?: los llamados datos básicos, que son los mismos para todos los historiadores, más bien suelen pertenecer a la categoría de materias primas del historiador que a la historia misma. Y añade el eminente historiador: <<Solía decirse que los hechos hablan por sí solos. Es falso, por supuesto. Los hechos sólo hablan cuando el historiador apela a ellos: él es quien decide a qué hechos se da paso, y en qué orden y contexto hacerlo. Si no me equivoco –apuntilla- era un personaje de Pirandello quien decía que un hecho es como un saco: no se tiene de pie más que si metemos algo dentro>>. Es lo que suele pasar a muchos investigadores colombinos: no meten nada original, contrastado y científico en el saco.

nitoverdera@arrakis.es