CRISTÓBAL COLÓN Y LOS TOPÓNIMOS DEL CARIBE

LA TOPONIMIA COMO CIENCIA

Hernando Colón, en Historia del Almirante, edición de Luis Arranz, Madrid, 1984, p. 117] dice que su padre "procedió con orden en los nombres, a fin de que quedara satisfecha la memoria de lo espiritual y de lo temporal". Entre cabos, puntas, islas, golfos, puertos, ríos y otros accidentes geográficos, Colón, en el primer viaje descubridor, utilizó 62 antropónimos y topónimos  entre el 12 de octubre de 1492 y el 16 de enero de 1493 para dar nombre a los lugares que iba encontrando en el Nuevo Mundo. Para KirkPatrick Sale [The Conquest of Paradise - Columbus and the Columbian legacy, New York, 1990, p. 93], “veinticuatro de ellos están inspirados en su semejanza a accidentes naturales, once en personajes religiosos  o se corresponden con el santo del día, ocho que reflejan sentimientos generales de santidad o belleza,  cuatro de cuerpos celestiales, cuatro de animales, tres de personas determinadas, cinco nombres del lenguaje taíno y otros nueve variados o misteriosos”. Pero el autor norteamericano se equivoca porque Colón puso hasta 72 nombre en su primer viaje, que he localizado,  investigando todas y cada una de las fuentes históricas. Un hecho sí está muy claro: solamente Cristóbal Colón daba nombres a los accidentes geográficos, y cuando pensó que Martín Alonso Pinzón  había bautizado un río con su nombre, el Almirante lo cambió por el de Gracia. 

Antonio Blázquez [Nuevas fuentes de Geografía e Historia, Madrid, 1903] pone de relieve que "los nombres geográficos no han sido puestos por capricho ni por azar, sino que encierran no pocas veces una descripción topográfica  del lugar designado para ello o expresan, por lo común, una relación ideológica con alguna propiedad de dicho lugar".

Julio Rey Pastor y Ernesto García Camarero [Cartografía mallorquina, Madrid, 1959]

señalan que "cada uno de los elementos fundamentales con que contamos en una carta náutica es la toponimia porque es la clave de muchos de los problemas que presenta la historia de la cartografía, y fuente abundante de datos para la historia de la geografía y en comercio en la Edad Media".

Miguel de Unamuno y Jugo, eminente escritor y profesor universitario vasco (1864-1936), en una cinta magnetofónica que se conserva en Radio Nacional de España, también ha llegado a la misma conclusión: "De tal manera las palabras llevan la esencia humana  de las cosas, que las que no son nombres propios, los geográficos, los toponímicos, llevan un paisaje, y a las veces basta sólo oír la palabra para adivinar lo que puede ser la tierra que recibió aquel nombre".

 El gran filólogo catalán Joan Coromines i Vigneaux [Estudis de toponimia catalana, Barcelona, 1961, vol. I, p. 22] concede a la toponimia una importancia capital `porque "proporciona una infinidad de datos precisos a la geografía en todas la disciplinas que forman parte de esta gran ciencia: la geografía humana sobre todo y la cartografía, es evidente […] y muy especialmente en toda indagación de geografía histórica". Joan Coromines añade que los datos toponímicos  "dan luz sobre épocas de las cuales sabemos muy poco, como la distribución de las colonizaciones forasteras, que casi no podemos conoce de otra manera". Además, expone el doctor Coromines que "la toponimia es frecuentemente instructiva para el estudio de documentos antiguos y de otras fuentes históricas extensas escritas en otras épocas".

Josep Maria Albaigés [Enciclopedia de los topónimos españoles, Barcelona, 1998, pp. 7-16] expone que "más duradero,  incluso que la memoria humana, es el nombre de una cosa, que saltando de generación en generación vive en sus habitantes, preservando del olvido ese mágico instante en que en que la cosa obtuvo verdadero ser. Y dentro de la palabra ocupa un lugar especial el topónimo, que inicialmente emanado del  nombre común para ser aplicado a un lugar concreto, va siendo trabajado a su modo por cada generación, que lo transformará, pulirá y construirá propia versión para uso de la siguiente". Por otra parte, dice Albaigés que se han de combinar diferentes instrumentos para el análisis de un topónimo:  su relación con otros, el  conocimiento de las lenguas, los hábitos de formación de nombres personales e, incluso, una familiarización con las circunstancias locales. A la hora de establecer definiciones. Albaigés recuerda que "topónimo, término derivado del griego topos, <<lugar>>, y onoma, <nombre>>, es toda palabra para designar un lugar, paraje, ciudad, río, accidente geográfico o en general cualquier lugar que se desee singularizar. El proceso se aplicará, en el caso más corriente, definiendo el sitio por sus características físicas, pero, en otras ocasiones, prevalecerá la costumbre, tan antigua como el hombre, de halagar la vanidad de los gobernantes […]. Otro fenómeno omnipresente es el de la antropomimia, del griego anthropos, <<hombre>>, que es toda palabra que designa  a una persona concreta. Ciertamente, incontables nombres de lugar proceden de alguna persona relacionada con él por fundación, historia, dedicación o mera anécdota".

También  dice José María Albaigés que "Otro capítulo interesante es el de las traslaciones  de nombres y que estamos acostumbrados  a los Toledo en Estados Unidos, Guadalajara en México, o Santiago en Chile, y la explicación es bien conocida: naturales o al menos simpatizantes del lugar español homónimo que desearon inmortalizarlo en la nuevas tierras americanas".

 

CRISTÓBAL COLÓN Y LA TOPONIMIA

En el caso de los nombres utilizados por Colón en el Caribe, como veremos, se da de manera extraordinaria la traslación  de  topónimos de las costas del Mediterráneo y prácticamente ninguno es de la Liguria italiana, señal evidente de que el Almirante  no era natural ni simpatizante de dicha región de Italia. En realidad, los nombres utilizados por Colón aparecen en el Estrecho de Gibraltar, Andalucía, costas del levante peninsular español, en las de Marruecos, Argelia, Cerdeña y en Baleares, pero de una manera especial en Ibiza y Formentera, en Galicia y unos pocos en el Mar Tirreno, hecho que viene explicado por sus tiempos de corsario en naves de Renato de Anjou.

He basado la investigación toponímica en las obras de fray Bartolomé de las Casas [Historia  de las Indias, Madrid, 1957 y Diario de Colón, Madrid, 1962], que manejó todos los diarios de navegación y documentos oficiales y privados del Almirante, para confeccionar un listado de los nombres usados en los cuatro viajes colombinos. También he estudiado las obras de Gonzalo Fernández de Oviedo [Historia General y Natural de las Indias, Madrid, 1959], las de Martín Fernández de Navarrete [Colección de Viajes del Descubrimiento, Madrid, 1954], de Juan Gil y Consuelo Varela [Cristóbal Colón - Textos y documentos completos, Madrid, 1992] y los Pleitos Colombinos editados por la Escuela de Estudios Iberoamericanos de Sevilla en los años 1964, 1967, 1983 y 1984. Después los he comparado con los derroteros náuticos de las costas de España, de Portugal, del Mediterráneo, de las Antillas y del Caribe, y todo indica que Colón, al proceder con orden al poner nombres, como dice su hijo Hernando, lo que en realidad hizo fue confeccionar el Primer Derrotero del Nuevo Mundo,  que coincide de manera espectacular con el Mediterráneo occidental, trasladando al otro lado del Océano Atlántico nombres que le eran familiares y agradables, hecho que puede ayudarnos a resolver parte de los enigmas que plantea el genial navegante, incluyendo su verdadera personalidad y su lengua materna.

Al mismo tiempo, conviene recordar que la inmensa mayoría de documentos de Cristóbal Colón se  han perdido o los han hecho desaparecer de manear premeditada. Se ha de investigar, pues, utilizando escritos que, posiblemente, han  sido alterados por los copistas para adaptarlos a su lengua y fonética, y se verán ejemplos claros y convincentes a lo largo del presente trabajo. Y cuando se habla de copistas, me refiero a funcionarios castellanos que no comprendían las peculiaridades lingüísticas de Colón, sin duda catalanoparlante, súbdito de la Corona de Aragón, y, muy posiblemente, originario de Ibiza [ver las obras de Nito Verdera,  Cristóbal Colón, catalanoparlante, Ibiza, 1994 y  La verdad de un nacimiento - Colón ibicenco, Madrid, 1988].

Otras consideraciones necesarias para comprender mejor el problema que representa el estudio y la interpretación de los nombres utilizados por Colón en el Nuevo Mundo, son las que expone con maestría  Máximo Trapero [Para una teoría lingüística de la toponimia, Las Palmas, de Gran Canaria, 1995]:

1.- Es la toponimia una parcela cuyo objeto de estudio es tan variado y tan complejo, ciencia en la que deben confluir tantos saberes para interpretarla, que hay que recomendar a quien se acerque a ella la prudencia y la modestia; prudencia para no dar nada por seguro y por definitivamente confirmado, y modestia para aceptar cualquier otra teoría y explicación ajena que sea capaz de mejorar la propia en cualquiera de los aspectos antes considerados.

2.- Los topónimos se diferencian de los antropónimos en que éstos se refieren a personas y aquellos a lugares,  también por ser los antropónimos siempre arbitrarios

y la mayoría de los topónimos motivados.

3.- La toponimia se refiera a la vida total del hombre, tanto en su esfera individual como colectiva, y para ello echa mano de las posibilidades designativas que el léxico total de la lengua brinda.

LISTAS DE TOPÓNIMOS

De los cuatro viajes de Colón nos han llegado un  total de 197 nombres, a los que he analizado y  estudiado  todos y cada uno de ellos en profundidad [ver obra de Nito Verdera, De Ibiza y Formentera al Caribe - Cristóbal Colón y la toponimia, Ibiza, 2000]. Seguro que había muchos más, pero la pérdida de los diarios de navegación  imposibilita conocer el número y distribución de topónimos y antropónimos utilizados por el Almirante. Por otra parte, se ha comprobado que incluso se cambiaba el nombre de alguno de ellos, como es el caso de la isla Evangelista, situada al SW de Cuba y descubierta en el segundo viaje, que después pasó a ser Isla de Pinos. Los griegos bautizaron a las islas de Ibiza y Formentera con el nombre de Pitiusas, que significa Islas de Pinos, pero resulta, además, que Ibiza y la Isla de Pinos cubana presentan  parecido físico porque ambas tienen dos bahías, una  en la parte oriental y otra en la occidental. Un ejemplo más de traslación de nombre.

He dicho anteriormente que Colón, con todos los nombres de lugar,  vino a redactar lo que puede denominarse el Primer Derrotero del Nuevo Mundo y debió reflejarlos en las cartas náuticas que dibujaba   para los reyes Fernando e Isabel, que también se han perdido. Con el material existente, los nombres estudiados han venido a llenar un vacío existente sobre la toponimia colombina y aclarar ideas, al mismo tiempo, a ciertos investigadores que solamente originan más confusión en temas de por sí difíciles y enrevesados. Tenemos el caso de las Islas Lucayas, las actuales Bahamas -en donde se encuentra la  primera isla descubierta: Sant Salvador, bajo cuya advocación, desde el  s. XIII,  estaba la antigua cofradía de los navegantes de Ibiza -  y se ha llegado a decir, por parte de algún investigador  que dicho  nombre [Lucayas] viene de Lluc,  un célebre monasterio de Mallorca, y hasta de un fantasmal genovés llamado Lucca.  En cambio, José Luis Pando de Villarroya [Colón y la carta en alemán, Madrid, 1987, p. 175] dice que Lucayas viene de Jucayo, en la lengua de los araucos o arawacs, habitantes de las primeras islas descubiertas, que significa nadador muy diestro; con el tiempo -añade el autor- se transformó la "J" en "Y" y ésta, por fonética, en "LL", y por economía en "L".

Por otra parte, Patricio Montojo [Las primeras tierras descubiertas, Madrid, 1982, p.17] propone otra solución: "Estas islas de los Lucayos, `porque así se llamaban las gentes de estas islas pequeñas, que  quiere decir casi moradores de cayos, porque cayos en esta lengua  son islas". En verdad, es difícil saber cuál de los dos autores está en lo cierto, pero, al menos,  son dos ejemplos coherentes de investigación científica.

Por lo que respecta a la isla de Trinidad, descubierta en el tercer viaje de Colón, dicho nombre también se encuentra en el  Estrecho de Bonifacio, al SE de la isla de Córcega. De dicha isla se ha de recordar que estuvo muy vinculada a la Corona de Aragón porque en 1297 el Papa Bonifacio VIII la concedió en feudo a Jaime II  y se creó el cargo de gobernador, que estuvo vigente hasta la segunda mitad del s. XV

En el estudio toponímico realizado,  he querido poner de relieve que no es extraño que Colón navegara, pues,  como en aguas propias en el Mar Tirreno, y he descubierto  que  trasladó varios nombres al Caribe. De Córcega; Trinidad; otro de Cerdeña: Porto Torres; tres de la isla de Elba: Cabo del Elefante, Cabo Francés y Cabo del Enamorado, y también el de la isla de Montecristo.

A continuación veremos unos listados completos con los  nombres utilizados en los cuatro viajes y distribuidos de acuerdo con la norma desarrollada en la investigación; es decir, la traslación de topónimos, santos, festividades religiosas, nombres nuevos -los que denomino  coyunturales-, clásicos y enigmáticos. Posteriormente, he realizado una  selección porcentual para que el trabajo llevado a cabo ayude a ubicar física,  mental y familiarmente  al Almirante.

Y para facilitar la lectura y fijar de manera inmediata los topónimos, los números que aparecen entre paréntesis indican el del viaje. Una vez más, hay que recordar que solamente Cristóbal Colón ponía los nombres a los lugares que iba encontrando; es decir, que él personalmente hacía el traslado de topónimos del Viejo Mundo al Caribe, los concebía de acuerdo con hechos puntuales de la navegación y, por supuesto, los anotaba en sus diarios de navegación, que desgraciadamente se han volatizado.

 

TOPÓNIMOS DE LA COSTA SW. DE ESPAÑA,  ESTRECHO DE GIBRALTAR Y N. DE MARRUECOS

Cabo del Monte (1)

Río de Gracia (1)

Monte de Plata (1)

Cabo Redondo (1)

Cabo de Peña (1)

Isla Aguja (2)

Isla Anegada (2)

Isla Bonete (2)

El Gallo, islote (3)

Punta Sara (3)

Puerto de Gatos (3)

Cabo de las Conchas (3)
TOTAL 12

 

 

TOPÓNIMOS DE GALICIA

Cabo del Estrella (1)

Punta de Prados (4)

Montes de San Cristóbal (4)

TOTAL 3

 

TOPÓNIMOS DEL LEVANTE PENINSULAR ESPAÑOL

Cabo de la Campana (1)

Puerto Mata (1)

Punta Seca (1)

Cabo de Cruz (1)

Jardín de la Reina (2)

Monte Cristalino (2)

Golfo de la Ballena (3)

Isla de Gracia (3)

Punta Seca (3)

Puerto de Cabañas (3)

Isletas Barbas (4)

TOTAL 11

 

TOPÓNIMOS DE IBIZA Y FORMENTERA [*]

Cabo del Isleo [Illetes] (1)

Río de Marés (1)

Punta Rama (1)

Isla de las Ratas (1)

Isla de Cabra (1)

Cabo del Becerro [Vedella] (1)

Punta Roja (1)

Isla Anguila (2)

Berberia, Cayo de (2)

Puerto Grande  [Porto Magno] (2)

Isla de Pinos [Pitiusa] (2)

Las Hormigas, bajo de (2)

Isla Saona (2)

Cabo de la Galera (3)

Camarí (3)

Isleta Caracol (3)

Islote Delfín (3)

Islote Margarita [Margalida] (3)

Isla Martinet (3)

TOTAL 19

[*] Los topónimos de Ibiza y Formentera trasladados al Caribe, en realidad, son 21 porque a los 19 reseñados hay que añadir las islas de  Sant Salvador y Nieves [Nuestra Señora de las Nieves es la Patrona de Ibiza y Formentera], que en aparecen  en la lista siguiente.

 

NOMBRES DE SANTOS Y FIESTAS RELIGIOSAS [*]

Sant Salvador, isla de (1)

Santa María de la Concepción, isla de  (1)

San Salvador, río de  (1)

Mar de Nuestra Señora (1)

Puerto de Santa Catalina (1)

Puerto de la Concepción (1)

Isla de Santo Tomás (1)

Puerto de la Mar de Santo Tomás (1)

Punta Santa (1)

Villa de la Navidad (1)

Puerto Sacro (1)

Cabo de Sant Theramo (1)

Dominica, isla (2)

Los Santos, islotes (2)

Guadalupe, isla (2)

Montserrat, isla (2)

Santa María de la Redonda (2)

Nuestra Señora de las Nieves, isla (2)

San Cristóbal, isla (2)

San Eustaquio, isla (2)

San Saba, isla (2)

Santa María del Antigua, isla (2)

San Martín, isla (2)

Santa Cruz, isla (2)

Santa Ursula, isla (2)

Once Mil Vírgenes, isla (2)

Archipiélago de las Vírgenes, isla (2)

Virgen Gorda, isla (2)

San Juan, isla (2)

San Tomás, isla (2)

San Marcos, isla (2)

San Bartolomé, isla (2)

San Juan Bautista [Puerto Rico], isla (2)

Fortaleza de Santo Tomás (2)

Santa Gloria, puerto (2)

Santiago [Jamaica], isla (2)

Santa María, isla (2)

Cabo de San Miguel (2)

Santa Caterina, isla (2)

Cabo de San Rafael (2)

Fortaleza de la Esperanza (2)

Fortaleza de la Concepción (2)

Fortaleza de San Cristóbal (2)

Isla Santa (3)

Isla de la Asunción (3)

Isla de la Concepción (3)

Isla del Romero (3)

Río o puerto de Belén (4)

Golfo de San Blas (4)

TOTAL 53

[*] Hemos podido comprobar como en el segundo viaje puso Colón hasta 33 nombres de santos, que parece muy exagerado, pero no debe extrañarnos porque le acompañaba  fray Bernat Buil, de la orden de San Benito de Montserrat y vicario apostólico, y  también había  otros monjes a bordo de las naves descubridoras. Parece confirmarse, pues, lo dicho por Josep Maria Albaigés: "… en otras ocasiones prevalecerá la costumbre, tan antigua como el hombre, de halagar la vanidad de los gobernantes"

 

TOPÓNIMOS DE MALLORCA

Vacas, canal de (2)

Punta del Arenal (3)

Tramontana, isla (3)

Isletas Guardias (3)

TOTAL 4

 

TOPÓNIMOS DEL MAR TIRRENO

Cabo del Elefante (1)

Cabo Torres (1)

Monte Christi (1)

Cabo Francés (1)

Cabo del Enamorado (1)

Trinidad (3)

TOTAL 6

 

TOPÓNIMOS DE LA COSTA DE ARGELIA

Cabo del Pico (1)

Alto Velo, isla (2)

Mona. Isla (2)

Punta Aguja (3)

Los Jardines, puerto (3)

Punta Caxinas (4)

TOTAL 6

 

TOPÓNIMOS COYUNTURALES

Isla Bella (1)

Cabo Hermoso (1)

Cabo de la Laguna (1)

Isla de Arena (1)

Río de la Luna (1)

Cabo de Palmas (1)

Cabo de Peña (1)

Río del Sol (1)

Isla Llana (1)

Cabo Lindo (1)

Cabo de Cinquín (1)

Isla de la Tortuga (1)

Punta Pierna (1)

Punta Lanzada (1)

Punta Aguda  (1)

Valle del Paraíso (1)

Los dos Hermanos, montañas (1)

Cabo Alto y Bajo (1)

Vega Real (1)

Cabo de Sierpe (1)

Río de Oro (1)

Cabo del Ángel (1)

Cabo del Buen Tiempo (1)

Cabo Tajado (1)

Cabo de Padre e Hijo (1)

Golfo de las Flechas (1)

La Deseada, isla (2)

Barbuda, isla (2)

Sombrero, isla (2)

Tórtola, isla (2)

Puerto de los Hidalgos (2)

Río de las Cañas (2)

Cabo de la Espuela (2)

Golfo del Buen Tiempo (2)

Punta del Serafín  (2)

Cabo del Farol (2)

Punta de la Playa (3)

Cabo Boto (3)

Boca de la Sierpe (3)

Boca del Drago (3)

Golfo de las Perlas (3)

Cabo Luengo (3)

Cabo del Sabor (3)

Cabo Rico (3)

Isletas los Testigos (3)

Islas Pozas (4)

Isla de Pinos (4)

Costa de la Oreja (4)

Puerto de las Cuatro Estaciones (4)

Isletas Limonares (4)

Cabo de Gracias Dios (4)

Río del Desastre (4)

Isla del Escudo (4)

Isleta de la Huerta (4)

Puerto de Bastimentos (4)

Puerto Gordo (4)

El Peñón, península (4)

Costa de los Contrastes (4)

Cabo del Mármol (4)

Islas Tortugas (4)

Puerto Bueno (4)

TOTAL 61

 

CATALANISMOS

Cheranero [socaire] (1)

Cabo Belprado (1)

Isla Belaforma (1)

Belpuerto (4)

Puerto del Retrete (4)

TOTAL 5

 

 

NOMBRES PROPIOS

Ferrandina , isla (1)

Puerto del Príncipe (1)

Juana [Cuba], isla (1)

Isla Española [Haití] (1)

Río Guadalquivir (1)

Cabo de Cuba (1)

Marigalante (2)

Isabela, villa (2)

Isla Isabeta (3)

Madama Beata (3)

TOTAL 10

 

TOPÓNIMOS DE PORTUGAL

Cabo de la Lapa (1)

TOTAL 1

 

TOPÓNIMOS DEL OCÉANO ATLÁNTICO

Cabo Verde (1)

Puerto Santo (1)

Punta del Hierro (1)

TOTAL 3

 

NOMBRES GEOGRÁFICOS ANTIGUOS

Cabo de Alpha et O (1)

Ciamba (4)

TOTAL 2

 

NOMBRE ENIGMATICO [*]

Centrefrei, isla (1)

TOTAL 1

[*] Está relacionado con la isla de Frei  de Noruega

 

TOTAL DE NOMBRES EN LOS CUATRO VIAJES:  197

 

 

TOPÓNIMOS COLOMBINOS Y PORCENTAJES

Los 197 topónimos utilizados por Cristóbal Colón a lo largo y ancho de los cuatro viajes se han  distribuido en porcentajes, que permiten contemplar el cuadro toponímico en su conjunto y penetrar de manera indirecta,  al menos lo intento, en la mente del descubridor.

Los topónimos coyunturales, es decir, los relacionados con los hechos o acontecimientos que tenían lugar durante la navegación por las costas del Nuevo Mundo son 61, lo que supone un 30,9 % del total. Siguen los nombres de santos y festividades religiosas, alcanzando la cifra de 51, 25,8 %, hecho indicativo de la importancia que Colón concedía a los temas religiosos, y más de cara al poder por ser un judío converso y, en privado, judaizante. A continuación vienen los topónimos de Ibiza y Formentera traslados al Caribe, que alcanzan el número de 21, es decir, el 20,8 % del total, un alto porcentaje indicativo de que las costas  de las islas Pitiusas le eran gratas y familiares.

Siguen 12 topónimos de la costa SW. de la Península Ibérica: Estrecho de Gibraltar, y el N. de Marruecos, unas zonas bien conocidas por Colón  no sólo por sus navegaciones y recaladas, sino por una larga estancia en Andalucía. Otros 11 topónimos trasladados al Caribe se localizan entre las costas de Alicante y el Cap de Creus, en Cataluña, que suponen el 5,6 %.

Hay después una lista de 10 nombres propios, que son el 5,7; del Mar Tirreno se contabilizan  6 topónimos, y la misma cifra de las costas de Argelia, con el 3,04 % para cada uno. Siguen 5 catalanismos colombinos, el 2,53 %, y cuatro de la isla de Mallorca, el 2,03  %. También hay 3 topónimos de Galicia y otros 3 del Atlántico, que suponen el 1,52 % para cada grupo. Nombres de la antigüedad  clásica hay 2, el 1,01 %; Portugal aporta 1 topónimo, el 0,5 %; y hay también un nombre enigmático, el 0,5 %.

Sumando los topónimos localizados en la antigua Corona de Aragón: Ibiza y Formentera, levante peninsular español, Mallorca y los catalanismos, suman 42, después de añadir la isla Montserrat del segundo viaje, lo que supone un el 21,3 %, casi una cuarta parte del total. Se trata de un hecho indicativo de que  Cristóbal Colón conocía muy bien las costas citadas y, por añadidura, que le eran gratas y familiares. En suma, hasta la toponimia revela que Colón era un navegante de habla catalana y súbdito de la Corona de Aragón. En cambio, al igual que en un encefalograma plano, los nombres de la Liguria italiana o del Golfo de Génova brillan por su ausencia, hecho  que  no necesita más comentarios.

nitoverdera@arrakis.es